CASTILLO DE SAN MIGUEL, ALMUÑÉCAR, MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ALMUÑÉCAR Y FACTORÍA DE SALAZÓN DE PESCADO EL MAJUELO, ALMUÑÉCAR

JOSÉ ÁNGEL MARINA GIL

Castillo de San Miguel, Almuñécar y factoría de salazón de pescado de El Majuelo, Almuñécar

Hoy vamos a visitar una de las fortalezas más importantes del litoral andaluz. Se trata del castillo de San Miguel, situado sobre el cerro homónimo, en localidad granadina de Almuñécar. Por su gran relevancia histórica y artística, se declaró Monumento Nacional en 1931 y fue declarado BIC en 1993.

El castillo se sitúa al sur de la población, entre el parque del Majuelo, la playa de Puerta del Mar y el espolón del peñón del Santo. La planta del castillo es triangular, adaptándose al espolón rocoso en el que se asienta. Por el sur, la fortaleza se alarga hacia la costa, prolongándose hasta el peñón de San Cristóbal, con el que se unía por medio de una coracha, quedando ésta cortada actualmente por el Paseo Marítimo. El perímetro del recinto está compuesto por 9 lienzos de muralla y 11 torres.

Castillo de San Miguel, Almuñécar, paramento norte

Es un castillo árabe delimitado por los restos del recinto amurallado original interior al existente en la actualidad. Este recinto exterior definitivo atravesaba el antiguo castillo. Se asienta en un pequeño cerro que dificulta su acceso. Se pueden observar los restos de la muralla árabe. Posee un amplio foso y un puente levadizo. A lo largo del edificio proliferan las torres de formas diferentes. Algunas partes del edificio se rematan con almenas piramidales. La torre del homenaje, que se encontraba en el interior, se encuentra derruida. Junto con el foso, las torres son el elemento defensivo más característico. En la parte noreste nos encontramos con una torre albarrana de referencia árabe. El torreón del Polvorín o el del Alcaide constituyen dos ejemplos de estas estructuras torreadas.

El material que prima a lo largo de esta impresionante obra defensiva es la piedra y el tapial; sin embargo, aunque escasamente, también se utiliza el ladrillo. El sistema de construcción va a ser la mampostería, donde la piedra apenas aparece labrada. El ladrillo se utiliza para las zonas más importantes del edificio y tiene claras connotaciones árabes. Digno de mención es el acceso flanqueado por dos estructuras cúbicas que le servían de defensa. También, hay que destacar que una parte del terreno se adentraba en el mar y aquí se levantaron en época moderna una serie de obras para la defensa; estas obras contenían piezas de artillería.

Castillo de San Miguel, Almuñécar. Paramento norte, foso y puente

Las primeras noticias históricas se remontan a la época griega y luego a la cartaginesa, recibiendo el nombre de Manoba Sexi Armun. Sus hechos más relevantes vinieron de la mano de los árabes. Con Carlos I se realizó una importante obra constructiva, ya que a instancias de este rey se levantaron una serie de torres y un foso. Con el s. xix y la guerra de la Independencia, el edificio sufrió grandes destrozos y fue desmantelado por los franceses, quienes lo ocuparon en 1812. El castillo sería liberado tras una serie de bombardeos desde el mar, perpetrados por la flota inglesa. Posteriormente, se convirtió en el cementerio local. Se declaró Monumento Nacional en 1931. Se iniciaron labores de restauración para devolverle su antigua imagen. En la actualidad, es propiedad municipal y alberga el Museo Histórico de la ciudad.

Los restos que se conservan corresponden a varios periodos constructivos. De época árabe pueden distinguirse dos etapas. Una correspondiente a los siglos X y XI (emiral y califal), que se reconoce por el empleo del hormigón ejecutado con la técnica de la tabiya, de la que quedan restos en tres lienzos de muralla y dos torres. La otra correspondiente al periodo nazarí, se distingue por el empleo de muros y torres de fábrica de mampostería, reforzando las esquinas de las últimas con sillares, aunque también se utiliza en menos medida el tapial y el hormigón, pero asociado con el primero de los materiales. Con estos tipos quedan restos en un lienzo de muralla y en cuatro torres, así como la torre del homenaje y los paños que arrancan a ambos lados de ella.

Castillo de San Miguel, Almuñécar. Torreón de Levante. S. XVI

Son pocos los restos árabes que se conservan de este castillo, ya que las obras de remodelación llevadas a cabo en tiempo de Carlos V derribaron, ocultaron y enmascararon la mayor parte de la fortificación nazarí. En esta época se construye con mampostería llagueada con mortero de cal la fachada principal o norte, con muros ataluzados en su base, cuatro torres semicirculares y puerta de acceso con arco escarzano, a la que se accede a través de un puente sobre un amplio foso, antes levadizo en su último tramo. Todo este frente presenta troneras y merlones construidos con ladrillo. También se reconstruyó con el mismo material algunas partes de los muros este y oeste, se levantó una gran batería para la artillería sobre las estructuras anteriores que cierran el recinto por la zona sur y se edificó la coracha. Algunas partes del edificio se rematan con almenas piramidales.

Castillo de San Miguel, Almuñécar. Paramento norte

Ubicado en un monumento romano, criptopórtico del siglo I d.C., llamada Cueva de los 7 Palacios, cuya función era salvar el desnivel de la colina para construir el foro, se halla el Museo Arqueológico de Almuñécar, catalogado como BIC desde 1931. Dicho monumento es una cavidad subterránea conformada por una gran bóveda de piedra junto a otras 7 de menor tamaño.

Su valiosa colección alberga algunos testimonios de la cultura material de esta ciudad milenaria: desde restos de época argárica hasta los pertenecientes a finales de la Edad Media. Destacan los ajuares procedentes de la necrópolis romana de Puente de Noy o los materiales encontrados en la factoría de salazón púnica de El Majuelo. Por su carácter excepcional destaca el vaso canopo de Apofis I, del siglo XVI a.C. (una pieza del arte funerario egipcio, considerada el documento escrito más antiguo hallado en la Península). Asimismo, habría que destacar una quimera y vasos etruscos procedentes de Cerveteri, una escultura de la diosa Minerva y monedas acuñadas en la ceca de Sexi.

Vaso Canopo de Apofis I. S. XVI a.C. Museo Arqueológico de Almuñécar
Vasos etruscos de Cerveteri. Museo Arqueológico de Almuñécar

Ahora vamos a visitar la factoría de salazones de pescado de El Majuelo (en el parque botánico homónimo), de época púnica y romana, la cual se encuentra en la ladera oeste del castillo de San Miguel, que estuvo en funcionamiento entre los siglos IV a.C. y IV d.C.

La industria de salazones y elaboración del garum (salsa de pescado preparada con vísceras fermentadas de pescado) adquirió gran importancia en todo el ámbito mediterráneo. El origen de esta actividad se remonta a época fenicia. La factoría de salazones de El Majuelo estaba en una ensenada protegida, cerca de la desembocadura del río Seco. Se hallaba situada cerca del puerto y alejada de la ciudad de Sexi (la antigua ciudad fenicia de Almuñécar) para evitar insalubridades originada por los malos olores e insectos. Se encontraba cubierta con techumbres de madera que protegía todo el proceso productivo de las inclemencias del tiempo. Dejó de funcionar en el siglo IV d.C. y se reutilizó dicho espacio como lugar de enterramiento.

En la factoría de salazones de El Majuelo aparecen numerosas piletas o tanques de salazón, recubiertas con opus signinum, que las impermeabilizaba, con las cuales se maceraba el pescado con sal. Se salaba todo tipo de pescado, siendo los favoritos los esturiones y los atunes, por su jugosidad. El proceso duraba de 20 días a 3 meses. Las piletas también se usaban para la salazón de la carne de los peces (salsamenta). La producción del garum y otras conservas de pescado era la principal actividad económica en Almuñécar. El garum se exportaba por mar, en ánforas puntiagudas de barro, en las que se marcaba su contenido, clase y calidad. Hasta la factoría llegaba una conducción de agua potable procedente del acueducto, contando con cisternas para el almacenamiento de la misma.

Factoría de salazón de pescado de El Majuelo y castillo de San Miguel, Almuñécar
Factoría de salazón de pescado de El Majuelo, Almuñécar. Diversidad de piletas

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