{"id":2361,"date":"2023-02-23T21:54:20","date_gmt":"2023-02-23T21:54:20","guid":{"rendered":"https:\/\/edicionescrisol.com\/?p=2361"},"modified":"2023-03-02T06:36:44","modified_gmt":"2023-03-02T06:36:44","slug":"la-geopolitica-en-su-maxima-expresion-el-pulso-tecnologico-estados-unidos-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edicionescrisol.com\/index.php\/2023\/02\/23\/la-geopolitica-en-su-maxima-expresion-el-pulso-tecnologico-estados-unidos-china\/","title":{"rendered":"LA GEOPOL\u00cdTICA EN SU M\u00c1XIMA EXPRESI\u00d3N: EL PULSO TECNOL\u00d3GICO ESTADOS UNIDOS-CHINA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>JOS\u00c9 \u00c1NGEL MARINA GIL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2362\" srcset=\"https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA-300x169.jpg 300w, https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA-768x432.jpg 768w, https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA-600x338.jpg 600w, https:\/\/edicionescrisol.com\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/PULSO-TECNOLOGICO-EEUU-CHINA.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De forma paralela al poder\u00edo militar incontestable que ejerce la superpotencia norteamericana, a nivel geopol\u00edtico hay un factor clave que impulsa la rivalidad chino-estadounidense: la tecnolog\u00eda. En este \u00e1mbito, China lleva experimentando en los \u00faltimos a\u00f1os un avance extraordinario, que se manifiesta fundamentalmente en la fabricaci\u00f3n de semiconductores avanzados, que son la clave para las tecnolog\u00edas del futuro, desde la inteligencia artificial pasando por las supercomputadoras hasta el armamento m\u00e1s sofisticado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante este desaf\u00edo, la administraci\u00f3n Biden ha introducido una serie de restricciones a la importaci\u00f3n de microchips de \u00faltima generaci\u00f3n a empresas chinas. Pese a sus claras implicaciones econ\u00f3micas, el conflicto tiene un marcado car\u00e1cter geopol\u00edtico. Est\u00e1 en juego la supremac\u00eda global. El liderazgo tecnol\u00f3gico es clave en sus aspiraciones. Quien pretenda dominar la IV Revoluci\u00f3n Industrial deber\u00e1 dominar el sector de los chips.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de sectores punteros de la econom\u00eda del futuro, y que China aspira a liderar para completar su transici\u00f3n hacia un modelo productivo de alto valor a\u00f1adido. Pero Estados Unidos se interpone en su camino y lo hace desde una posici\u00f3n de claro dominio. As\u00ed, las empresas estadounidenses controlan el 46% del mercado global de semiconductores y sobre todo disponen del monopolio en materia de dise\u00f1o, investigaci\u00f3n y desarrollo. Por detr\u00e1s del coloso norteamericano se sit\u00faan Corea del Sur, Jap\u00f3n y Taiw\u00e1n, donde se concentra la mayor parte de la producci\u00f3n mundial de chips. Estos pa\u00edses asi\u00e1ticos controlan el 21%, el 9% y el 8%, respectivamente, del mercado global de semiconductores. Por su parte, la Uni\u00f3n Europea apenas representa un 9% del mercado global. China cierra el ranking, con una cuota del 7% de producci\u00f3n de chips de gama baja y ensamblaje de chips de \u00faltima generaci\u00f3n importados de otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobierno chino busca desde hace a\u00f1os impulsar un salto tecnol\u00f3gico en este sector. Para ello, se ha propuesto generar inversiones multimillonarias con el objetivo de reducir la distancia tecnol\u00f3gica que lo separa de Estados Unidos. La respuesta de Washington no se hizo esperar, y en octubre de 2022 la administraci\u00f3n Biden aprob\u00f3 nuevas restricciones a la exportaci\u00f3n de microchips avanzados a empresas chinas. La justificaci\u00f3n de tal medida estar\u00eda vinculada a una cuesti\u00f3n de seguridad nacional, y desde un punto de vista estrat\u00e9gico-militar responde al posible desarrollo por parte de China de sistemas militares avanzados, que incluir\u00edan armas de destrucci\u00f3n masiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escalada de tensi\u00f3n hay que situarla en el desencuentro que en los \u00faltimos a\u00f1os se ha venido gestando entre ambas superpotencias. Lo que arranc\u00f3 como una guerra comercial con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, acab\u00f3 derivando en una ofensiva tecnol\u00f3gica con la imposici\u00f3n de sanciones a Huawei. El objetivo prioritario ser\u00eda reconstruir las cadenas globales de valor de forma que se eliminen enemigos que puedan alterar la situaci\u00f3n de dominio que hasta ahora ven\u00eda ejerciendo el coloso norteamericano, el cual mantendr\u00eda su supremac\u00eda tecnol\u00f3gica con el apoyo de pa\u00edses aliados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobierno de Xi Jinping se opuso a estas medidas. Pek\u00edn considera que Washington se escuda en supuestas cuestiones de seguridad para mantener su supremac\u00eda econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica. En la pr\u00e1ctica, las restricciones aprobadas por Washington afectan a empresas de todo el mundo. Cualquier compa\u00f1\u00eda que venda chips con dise\u00f1o o tecnolog\u00eda estadounidense no podr\u00e1 negociar con China. Adem\u00e1s, las empresas chinas tampoco podr\u00e1n adquirir maquinaria extranjera para fabricar sus propios chips avanzados. Estas limitaciones tendr\u00e1n efectos inmediatos en la econom\u00eda china, tanto en el \u00e1mbito comercial como en todo tipo de procesos semiautomatizados, lo que limitar\u00e1 la capacidad de actuaci\u00f3n del gigante asi\u00e1tico en la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00edas avanzadas y, en \u00faltima instancia, se materializar\u00e1 de forma m\u00e1s evidente en el \u00e1mbito militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vulnerabilidad del gigante asi\u00e1tico en el \u00e1mbito tecnol\u00f3gico se manifiesta en su dependencia en la importaci\u00f3n de chips, ya que en 2022 import\u00f3 semiconductores por valor de 476.000 millones de d\u00f3lares, lo que equivale al 16% de su PIB. En este contexto de enfrentamiento, China&nbsp; primer productor mundial de tierras raras, vitales para el componente en la cadena de suministro, podr\u00eda dejar de venderlas a Estados Unidos. No obstante, Pek\u00edn no quiere entrar en una escalada, ya que la respuesta de Washington y el resto de sus aliados podr\u00eda ser m\u00e1s contundente. Esta situaci\u00f3n ha llegado a tal extremo que el gobierno chino present\u00f3 el 12 de diciembre de 2022 una queja contra Estados Unidos por las restricciones impuestas por el coloso norteamericano a sus exportaciones de chips.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No solo China sufrir\u00e1 el impacto de la guerra tecnol\u00f3gica con Estados Unidos. Aunque Europa no ocupa un lugar de privilegio en el mercado de los chips, sus empresas se pueden ver seriamente afectadas. As\u00ed, por ejemplo, Pa\u00edses Bajos alberga una de las empresas punteras en la fabricaci\u00f3n de chips avanzados. Se trata de la empresa ASML, que fabrica maquinaria indispensable para producir semiconductores de \u00faltima generaci\u00f3n. Pero la escasez de chips puede acabar afectando a todas las empresas europeas con f\u00e1bricas en China. Esto puede acabar tensando las relaciones bilaterales entre el bloque europeo y Estados Unidos. Ni las empresas ni los gobiernos europeos quieren seguir este duro discurso de desacoplamiento tecnol\u00f3gico con China.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender el trasfondo de esta guerra tecnol\u00f3gica es imprescindible analizar el papel que desempe\u00f1a Taiw\u00e1n. La isla es un actor esencial en el mercado mundial de semiconductores, ya que alberga al mayor fabricante de chips del mundo, la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), cuya producci\u00f3n global asciende al 54% de los semiconductores y con una cuota de mercado del 92% de los chips m\u00e1s avanzados. La facturaci\u00f3n de la empresa supone el 16% del PIB de Taiw\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estados Unidos teme que las tensiones entre China y Taiw\u00e1n acaben derivando en un conflicto militar. Una hipot\u00e9tica intervenci\u00f3n de China en la isla provocar\u00eda una escasez de chips a nivel mundial, con graves consecuencias econ\u00f3micas. De ah\u00ed que el coloso norteamericano haya lanzado una ofensiva para atraer la producci\u00f3n de chips a su territorio. El pasado agosto Joe Biden firm\u00f3 la denominada Ley de Chips, que prev\u00e9 la subvenci\u00f3n de 52.000 millones de d\u00f3lares para crear nuevas f\u00e1bricas de semiconductores destinados, entre otras aplicaciones, al armamento m\u00e1s avanzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, los pa\u00edses europeos recelan de esta pol\u00edtica estadounidense de apoyo a sus empresas de tecnolog\u00eda punta, ya que los elevados precios de la energ\u00eda han lastrado el crecimiento de las compa\u00f1\u00edas continentales y est\u00e1 en contra de las restricciones impuestas por Washington a la importaci\u00f3n de semiconductores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La guerra tecnol\u00f3gica por los chips amenaza por revertir la globalizaci\u00f3n. La econom\u00eda mundial camina hacia una divisi\u00f3n en dos bloques tecnol\u00f3gicos: por un lado, Estados Unidos y sus aliados; por otro lado, un bloque liderado por China. Si hasta ahora lo m\u00e1s rentable era dise\u00f1ar en Estados Unidos, producir en Taiw\u00e1n y ensamblar en China, en adelante se primar\u00e1 m\u00e1s a la seguridad. As\u00ed, por ejemplo, si hay que traer la producci\u00f3n de Taiw\u00e1n a Estados Unidos se har\u00e1 sin m\u00e1s dilaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La globalizaci\u00f3n camina de modo inexorable hacia su&nbsp; etapa final. El mundo se est\u00e1 transformando de tal modo que se vislumbra la aparici\u00f3n de un nuevo orden global que sustituya al que ha estado vigente desde el principio del milenio. Este sistema lo integran dos bloques enfrentados, uno de los cuales liderado por Estados Unidos intenta convertirse en el hegem\u00f3nico a trav\u00e9s de una guerra tecnol\u00f3gica con China. El objetivo es frenar el auge del gigante asi\u00e1tico, priv\u00e1ndole del acceso a los semiconductores avanzados, clave para el desarrollo de las tecnolog\u00edas del futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ofensiva emprendida por Washington, cuyos objetivos son elocuentes, habr\u00eda que ver si se acaban traduciendo en tensiones geopol\u00edticas de impredecibles consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">JOS\u00c9 \u00c1NGEL MARINA GIL<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JOS\u00c9 \u00c1NGEL MARINA GIL De forma paralela al poder\u00edo militar incontestable que ejerce la superpotencia norteamericana, a nivel geopol\u00edtico hay un factor clave que impulsa la rivalidad chino-estadounidense: la tecnolog\u00eda. 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